La respuesta corta: siempre recomendamos botas. Tenés más sostén en el tobillo, la suela normalmente tiene más agarre —te resbalás menos— y te protegen mejor de las piedras.
Pero es importante que sepas que para el Champaquí, Los Gigantes o Pueblo Escondido sirven las dos. Botas o zapatillas, preferentemente de trekking, y hasta una zapatilla deportiva con suela con buen dibujo. Recién cuando aparece el frío, las piedras sueltas o la nieve, la bota deja de ser una preferencia y pasa a ser un requisito.
Lo escribimos así en nuestras propias listas de equipo, y no es por no jugarnos. En terreno de sierras, más estable, lo que decide no es el formato sino que el calzado te quede bien y tenga suela con agarre.
Qué calzado pedimos en cada salida
La recomendación general es bota de trekking, por protección. Después, según la salida, las condiciones del lugar y la temporada:
- Champaquí, Los Gigantes y Pueblo Escondido: botas o zapatillas de trekking, las dos opciones andan.
- Camino de Costa Rica: botas o zapatillas de trekking, y acá pedimos dos pares. Son muchos días seguidos y llueve; si un par se moja, se camina con el otro.
- Cerro del Medio, Tilcara–Calilegua y Mirador Tolosa iniciación: botas de trekking.
- Bautismo de montaña y Peñas Coloradas: botas de trekking, impermeables es lo recomendado.
- Invierno a 4000 en el Tolosa: botas de montaña impermeables, no negociable. Normalmente rígidas o dobles.
- Vallecitos, El Plata y Nevado del Chañi: dos calzados. Uno de trekking para la aproximación, y botas dobles o semirrígidas para el día de cumbre, para poder usarlas con crampones.
- Campo Base del Everest y Annapurnas: botas de trekking impermeables.
Y en todas, siempre, pedimos un calzado liviano aparte para el descanso. Sacarte las botas al final del día es realmente reconfortante.
Cuándo la bota deja de ser opcional
Crampones. Un crampón necesita una suela que no flexione. Si la bota se dobla, el crampón se suelta o directamente se sale. Por eso en el Vallecitos, El Plata o el Chañi no hay discusión: bota doble o semirrígida.
Frío, nieve y agua. La caña alta más una membrana impermeable te dejan el pie seco varias horas más. En invierno eso no es confort: es evitar una lesión por frío.
Piedra suelta. En un pedrero, la puntera reforzada y la caña son lo que separa un golpe de un dedo lastimado o un tobillo torcido. Es el motivo que menos se nombra y el que más aparece en la realidad.
Peso en la espalda. Cuando cargás una mochila de expedición el tobillo trabaja distinto y la caña ayuda. Ojo, no tanto como dice la publicidad: el que sostiene el tobillo es el tobillo, y eso se entrena caminando.
En las sierras, con mochila de día y sendero seco, una zapatilla de trekking cómoda te va a resolver la salida sin problema, y va a pesar menos. La bota sigue siendo lo que recomendamos, pero entre una bota que te queda mal y una zapatilla que te queda bien, quedate con la que te queda bien.
Ampollas: el problema real no es el calzado
Es la fricción, y la fricción aparece cuando el pie se mueve adentro del calzado o cuando la piel está húmeda. Un calzado carísimo mal ajustado, o sin estrenar antes del trekking, hace ampollas igual.
Tres cosas ayudan, en este orden:
- Medias sintéticas o de lana merino, nunca de algodón. El algodón retiene la transpiración y la mantiene contra la piel.
- Probártelo a la tarde y con las medias del viaje. Al final del día el pie está más hinchado, que es como va a estar en la montaña a la hora seis.
- Cinta antes de que duela. Si sabés que el talón te molesta siempre, tapalo desde la mañana. Curar una ampolla en el sendero es peor que prevenirla.
Y una regla que no falla: si te roza en el negocio cuando la estás comprando, te va a lastimar en la salida. El calzado de montaña se ablanda con el uso, sí, pero nunca lo suficiente como para arreglar un talle más chico del que te corresponde.
Siempre, pero siempre, comprá un poquito más grande de lo que usás normalmente. Medio talle es lo ideal: en las bajadas las uñas no van a tocar la punta, y tenés margen para cuando el pie se hinche después de varias horas de caminata. Lo que no tiene que pasar es que el talón se te levante al caminar; si sube, ahí vas a hacer ampolla.
Y estrenalo antes. Un par de caminatas de unas horas, con las medias que vas a usar, alcanzan para que el calzado se acomode y para enterarte de dónde te roza mientras todavía estás cerca de casa. Y si no tenés tiempo de salir a caminar, usalas en casa, para la vida cotidiana que también sirve para ablandarlas.
Suela, rigidez y por qué "más duro" no es "mejor"
El dibujo de la suela importa más que la marca. Tacos profundos y separados, goma que no sea dura como una piedra: Vibram y Contagrip son las conocidas, pero hay otras que andan bien. En roca mojada y en barro, esa es la diferencia entre caminar tranquilo y caminar midiendo cada paso.
Con la rigidez pasa algo menos intuitivo. Una suela muy rígida sirve para clavar el pie en nieve o para pisar repisas chicas de roca, pero en un sendero normal te cansa: obliga al pie a trabajar contra el calzado en cada paso. Para un trekking de dificultad media, algo flexible te va a dejar los pies mejor al final del día.
El calzado también se arruina guardado
Es muy raro, pero pasa. No lo podía creer la primera vez que lo vi.
Cuando estudiábamos para ser guías, la escuela de Mendoza organizaba todos los años —creo que lo sigue haciendo— una feria de venta de equipo. Una tarde entera entre estudiantes y profes, cada uno llevaba lo suyo, usado o nuevo. Era la forma de equiparte más barato y de conseguir cosas a las que de otra manera no accedías.
Una compañera estaba buscando sus primeras botas dobles, todo un suceso cuando te estás equipando. Entre lo que había, apareció un par nuevo, sin uso, pero con varios años guardado. A la vista estaban perfectas: literalmente en la caja, nunca pisadas. Alguien las había comprado en oferta en una tienda de Estados Unidos para revenderlas acá, algo bastante frecuente entre escaladores y guías.
Se las probó y le quedaban bien. El problema apareció cuando caminó: se desintegró la unión de la suela con la bota. Se desgranó todo y las suelas se separaron enteras. Nadie podía creer lo que estaba pasando. Un par nuevo, recién sacado de la caja, desarmándose como si nada.
Eso tiene una explicación técnica que conocimos después y se llama hidrólisis: la humedad del ambiente degrada las entresuelas de poliuretano desde adentro, se use el calzado o no. Es común en calzado económico y en modelos de hace varios años.
Con el tiempo aparecen también hongos bajo la plantilla y se despegan los refuerzos de goma de la puntera, porque el pegamento envejece.
¿Cuánto dura un calzado de montaña? Entre 3 y 15 años, que es como no decir nada, pero es la verdad: depende de la calidad, de cuánto lo uses, de cómo lo guardes y del peso total que carga (vos más la mochila).
Tres cosas que sí alargan la vida útil:
- Desconfiá de la súper oferta. Un modelo discontinuado hace cuatro años ya empezó a degradarse aunque esté impecable en la caja.
- Nunca lo guardes húmedo, y no lo seques cerca de la estufa. El calor derrite los adhesivos y deforma la horma. Papel de diario adentro y sombra.
- Que no le quede peso encima en el placard.
Cómo lavarlo sin arruinarlo
Al lavarropas no va. Por fuera queda impecable y por dentro la centrifugada le destruye los pegamentos que unen la estructura. Tampoco lo dejes en remojo en un balde.
- Si viene con barro, dejalo secar entero a la sombra antes de tocarlo.
- Sacale los cordones y las plantillas. Esas sí se pueden lavar aparte sin drama. Aprovechá para sacudir piedritas.
- Cepillá en seco con cerdas semiblandas; un cepillo de dientes viejo anda perfecto.
- Recién ahí, esponja con agua tibia y jabón neutro en la parte de arriba. Para los tacos de la suela, el lado áspero de la esponja.
Cinco minutos cuando volvés a casa, después de cada salida, y el par te dura años más.
Si estás por comprar y no sabés cuál
Contanos para qué tipo de salidas las querés y te ayudamos a definir qué necesitás de verdad, sin que compres de más. Muchas veces la respuesta es que con lo que ya tenés alcanza.
Y si lo que necesitás es una bota de cumbre para una sola expedición, no hace falta que la compres. Nosotros no alquilamos equipo, pero te llevamos a un lugar de alquiler y te ayudamos a elegir el par.