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Cómo Prevenir el Mal de Altura: 7 Consejos Médicos | Mons

Cómo Prevenir el Mal de Altura: 7 Consejos Médicos | Mons

Descubrí cómo prevenir el mal de altura | Consejos de uno de los médicos del Aconcagua. Estrategias de aclimatación, hidratación y seguridad para tu expedición.

Cómo Prevenir el Mal de Altura: 7 Consejos Clave del Médico del Aconcagua

En Mons - Actividades de Montaña sabemos que ascender a las grandes cumbres requiere mucho más que fuerza física; exige una estrategia inteligente y un profundo cuidado del cuerpo. Basados en la experiencia del Dr. Javier Seufferheld, médico del Parque Provincial Aconcagua, te compartimos los consejos imprescindibles para prevenir el mal de altura y vivir tu expedición al máximo y de forma segura.

1. Ascenso Progresivo y Aclimatación

Respetar los tiempos de tu cuerpo es fundamental. La recomendación médica es no ganar más de 350 a 500 metros de desnivel por día, tomando al menos un día de descanso por cada dos días de ascenso.

Una excelente estrategia que aplicamos es "empujar el límite y descomprimir": ascender para aclimatar, generar una respuesta de adaptación celular, y luego bajar a dormir. Además, la zona del campo base (entre los 4.000 y 5.000 metros) es la etapa más crítica de todo el proceso, ya que es allí donde el cuerpo logra la verdadera aclimatación profunda antes de exponerse al desgaste brutal de los campamentos de altura.

2. La Hidratación como Máxima Prioridad

Al llegar a una nueva altitud, tu única tarea inicial debe ser el reposo relativo enfocado en hidratarte con líquidos abundantes y calientes.

Una regla nemotécnica muy útil en la montaña sugiere beber 1 litro de agua por cada 1.000 metros de ascenso. Mantenerte bien hidratado hace que tu sangre sea menos viscosa, reduciendo drásticamente el estrés sobre el sistema cardiovascular y previniendo patologías graves como el edema pulmonar.

3. Nutrición Antioxidante

En la altura, los alimentos que consumas deben ser nutricionalmente muy densos, priorizando vitaminas, minerales y antioxidantes. Estos últimos juegan un rol vital: compensan el daño oxidativo provocado por los radicales libres, protegiendo a las mitocondrias de las células, que son las que se ven directamente afectadas por la falta de oxígeno en el ambiente extremo.

4. Reposo Relativo vs. Actividad

Cuando llegás a un campamento a mayor altitud, el primer día debe ser de reposo relativo, dedicado enteramente a asimilar el cambio y a hidratar el organismo.

Sin embargo, a partir del día siguiente, es mucho mejor realizar actividad física leve —como recorrer los alrededores del campo base con un trekking corto— para estimular el proceso de adaptación, en lugar de quedarte inactivo dentro de la carpa.

5. Atención a los Síntomas (Semáforos en Rojo)

Jamás subestimes los mensajes de tu propio cuerpo. Experimentar un dolor de cabeza leve o náuseas pasajeras puede ser una manifestación normal de que el organismo se está adaptando a la nueva presión atmosférica.

No obstante, si los síntomas persisten o se intensifican, la regla de oro es implacable: nunca continuar el ascenso. Para seguir ganando altura, debés estar completamente libre de síntomas.

6. El Uso Preventivo de la Medicación

El uso de Acetazolamida (conocida comercialmente como Diamox) no es "hacer trampa". El servicio médico la considera una medida de seguridad perfectamente válida para prevenir el Mal Agudo de Montaña (MAM) y el edema cerebral.

Si junto a tu médico personal decidís utilizarla, el tratamiento debe iniciarse entre 24 y 48 horas antes de la exposición a la altura (por encima de los 2.500 metros). Además, es crucial no suspender la medicación de forma brusca en medio de la expedición, ya que esto puede generar un peligroso efecto rebote en los síntomas.

7. El Factor del Frío

Protegerte del frío es indispensable para una buena aclimatación. El frío actúa como un potente vasoconstrictor, achicando los vasos sanguíneos y dificultando el flujo de la sangre. Al combinarse con la hipoxia (falta de oxígeno) propia de la montaña, el frío empeora drásticamente la llegada de oxígeno a tus tejidos, frenando la adaptación del cuerpo y acelerando el riesgo de desarrollar patologías severas y congelamientos.

La Clave para tu Próxima Cumbre

Ascender a la alta montaña es un desafío extraordinario que requiere conectar de forma honesta con las necesidades de tu propio cuerpo. Cuidar tu hidratación, mantener una nutrición densa, protegerte del frío y respetar tus tiempos de aclimatación te garantizará no solo empujar tus límites, sino regresar sano y salvo a casa.

¡Preparate a consciencia y vení a vivir tu próxima expedición con total seguridad junto al equipo de Mons - Actividades de Montaña!

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